Las implicaciones del mantenimiento eléctrico


Los ingenieros son especialistas en el mantenimiento eléctrico preventivo y correctivo tanto en instalaciones públicas como privadas, de manera que se le garantice al cliente la tranquilidad de estar al corriente de las normas y disposiciones vigentes tomando en cuenta la seguridad en su uso y la calidad garantizada de las mismas. La seguridad no termina cuando las instalaciones están en servicio, sino que siempre exige que se mantenga así durante toda su vida útil, y para esto se deben realizar intervenciones preventivas basadas en la realización de un adecuado mantenimiento.

Existe una obligatoriedad legal en la que los titulares deben mantener en buen estado las instalaciones eléctricas de baja tensión, con la obligación de comprobar su correcto funcionamiento y conservación mediante un mantenimiento adecuado. El servicio de mantenimiento de instalaciones eléctricas debe ser contratado por el propietario del sitio con una empresa instaladora autorizada de las inscritas en el servicio territorial de industria y energía con la capacidad de realizar dicha actividad de acuerdo a la potencia instalada.

Del mismo modo, la empresa que se contrate para el mantenimiento tiene como obligación realizar las comprobaciones de conformidad con la normativa vigente y con la documentación de diseño de la instalación, así como también tendrá que efectuar las pruebas y ensayos reglamentarios que les sean atribuidos; tienen que realizar las operaciones de revisión y mantenimiento eléctrico que tengan encomendadas en la forma y plazos previstos. De ser necesario tendrán que coordinar con la empresa suministradora de la energía eléctrica y con los usuarios las operaciones que impliquen la interrupción del suministro.

La empresa contratada para este servicio deberá informar a la administración competente sobre los accidentes ocurridos en las instalaciones a su cargo; así como también, asistir a las inspecciones establecidas por el reglamento si fuera requerido por el procedimiento. Debe conservar a disposición de la administración copia de los contratos del mantenimiento en las instalaciones eléctricas durante al menos los 5 años inmediatos posteriores a la finalización de dicho servicio; y poner en su conocimiento las deficiencias de la instalación que afecten la seguridad de las personas o de las cosas, con el fin de que sean subsanadas.